Un imitador de Michael Jackson terminó recibiendo atención médica de emergencia luego de que una pesada bocina se desprendiera y le cayera encima mientras interpretaba sus coreografías ante decenas de espectadores.
El dramático episodio, que interrumpió abruptamente el espectáculo y generó gritos de desesperación entre los asistentes, quedó inmortalizado por las cámaras de los teléfonos móviles del público.
Pese a lo aparatoso del golpe y el peligro que representaba el equipamiento suspendido, la rápida reacción de los equipos de asistencia y producción permitió controlar la emergencia en el mismo recinto, evitando una tragedia mayor durante la actuación artística.